El urólogo: una visita obligada

Es común que las mujeres acudan al ginecólogo para realizarse exploraciones periódicamente, pero ¿qué hay de los hombres? ¿Acuden al urólogo con la misma frecuencia? ¿Son conscientes sobre los problemas que puedan padecer?

La inflamación de la próstata (prostatitis) es una enfermedad frecuente que afecta a más de un 10% de los hombres. Esto significa que un hombre tiene 20 veces más posibilidades de padecer una prostatitis que de desarrollar una próstata grande (hipertrofia benigna) y 40 veces más probabilidades de padecer un cáncer de próstata.

Síntomas

  • Dificultad para comenzar a orinar.
  • Disminución del chorro de orina.
  • Ganas frecuentes de orinar, inclusive por las noches.
  • Sensación de tener la vejiga llena, inclusive después de haber orinado.
  • Presencia de gotas de orina en la ropa interior.
  • Impotencia o dificultad para mantener una erección.
  • Dolor al eyacular y/o al orinar.
  • Presencia de sangre en el semen.
  • Dolor en la región de los testículos o cerca del ano.
  • Fiebre y escalofríos, especialmente si es causada por una infección.

La única forma de confirmar el diagnóstico es consultar a un urólogo para que indique exámenes de laboratorio como el examen de sangre, orina o, inclusive, una ecografía.

Causas más comunes

La mayoría de las prostatitis son causadas por una infección, especialmente por bacterias como Escherichia coli o Proteus mirabilis. En algunos casos, la prostatitis puede ser causada por cirugías o lesiones en la región y en algunas situaciones no es posible determinar cuál es la causa.

Clasificación de la prostatitis

  • Tipo I – Prostatitis bacteriana aguda.
  • Tipo II – Prostatitis bacteriana crónica.
  • Tipo III A – Síndrome de dolor pélvico, también conocida como prostatitis crónica inflamatoria.
  • Tipo III B – Prostatitis crónica no inflamatoria, síndrome de dolor pélvico o prostatodinia.
  • Tipo IV – Prostatitis inflamatoria asintomática.

En general, la prostatitis aguda y crónica presentan los mismos síntomas, sólo que la aguda se convierte en crónica cuando los síntomas permanecen por más de tres meses.

Tratamiento

  • En caso de una infección se prescriben antibióticos en comprimidos o, en casos más graves, medicamentos que son aplicados directamente vía intravenosa.
  • Analgésicos y antiinflamatorios para aliviar los síntomas.
  • Cuando los antibióticos no ayudan a disminuir la inflamación, puede ser necesario la realización de una cirugía para remover el absceso prostático que está originando los síntomas. 

Dieta

  • Evita las frutas que producen una orina ácida: limones, naranjas, arándanos, etc.
  • No tomes café o té en abundancia.
  • Reduce el consumo de chocolate y comidas picantes o con muchas especias.
  • Suspende la ingesta de alcohol.

Hábitos

  • No permanezcas sentado más de dos horas y nunca en superficies duras.
  • No retengas la orina cuando tenga ganas de orinar: es preferible orinar muchas veces, aunque sea incómodo.
  • Mantén relaciones sexuales de forma habitual, aunque moleste la uretra después, y no tengas miedo al posible contagio de tu pareja, este nunca existe.

Ante cualquier molestia acude a tu médico. No te automediques.

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